Vivir intensamente es algo que solo se puede hacer desprendiéndose del ego, pero para la persona común nada es más valioso que el ego, entonces en lugar de vivir intensamente, obtiene la conservación y la seguridad; en lugar de reconocer sus limitaciones para conocer a Dios, gana un lugar en el rebaño; en lugar de alegría, bienestar; en lugar de libertad, comodidad. Por eso siguiendo su propia esencia, la persona común es una criatura de impulsos vitales débiles, miedosa, temerosa de cualquier sacrificio de sí misma, fácil de dominar. Por eso entrega sus opiniones en manos de la mayoría, la responsabilidad en manos del estado o cualquier figura de autoridad, el temor en manos de su iglesia, y sus decisiones en manos del sistema de votación.

Fuente del texto: Hermann Hess
Photo by Jonathan Daniels on unsplash

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