Una vez escuché que alguien preguntaba por qué se habla bien de los muertos sin ninguna reserva, mientras que de los vivos solo se dice una que otra cosa buena y eso con cierta precaución.

La respuesta fue: porque de los muertos no tenemos nada que temer, mientras que los vivos todavía se pueden atravesar en nuestro camino. Así de impura es nuestra preocupación por la memoria de los demás; por lo general no es sino un juego egoísta, mientras que sería algo muy serio y sagrado tratar de mantener siempre viva y activa la relación que nos une a los que todavía están aquí 

Fuente del texto: “Las afinidades electivas” -Goethe-

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