La necesidad de un profundo cambio humano ya no es solo una necesidad ética, religiosa o psicológica, la supervivencia del mundo y por lo tanto de nuestro país que se ha visto devastado por la corrupción y la violencia depende de un cambio radical del ser humano, y es necesario que todos y cada uno de nosotros contribuyamos a crear las condiciones que le den al corazón humano la oportunidad de cambiar, así como el valor y la visión para lograrlo.

Por un lado los gobernantes se permiten fingir estar haciendo algo para crear las condiciones necesarias para el desarrollo; sus interminables conferencias, resoluciones e informes tienen el propósito de aparentar que están resolviendo los problemas. Por otro lado organizaciones y agrupaciones de ciudadanos anestesian sus conciencias promoviendo el resentimiento y el odio entre grupos de la sociedad engañándose con que esto es lo que el país necesita.

El egoísmo que genera el sistema de competencia y búsqueda obsesiva del éxito hace que tanto gobernantes como gobernados antepongan su éxito personal a su responsabilidad social. No parecen saber que la avaricia vuelve a la gente estúpida aún en lo que concierne a su verdadero interés, al interés de sus esposas o de sus hijos. Al mismo tiempo, los ciudadanos en general están tan egoístamente indignados por las acciones de los políticos, que en su afán por qué alguien ejecute una venganza, prestan muy poca atención a su propio crecimiento personal y al de sus familias.

Mientras la pasividad humana siga siendo la constante y a la gente que ostenta el poder en este mundo no les interese aunque sea parcialmente desarrollar un sistema social diferente al capitalismo cooperativista, al socialismo socialdemócrata o al fascismo tecnocrático, el cual permita el desarrollo integral del ser humano, lo mejor que podemos hacer es preocuparnos activamente por entender y practicar los principios que promueven el crecimiento espiritual, emocional e intelectual de las personas para que a largo plazo puedan sobresalir los gobernantes, científicos, empresarios y líderes espirituales que hayan sido educados conscientemente para procurar bienestar al ser humano en lugar de colocar al sistema económico sobre los intereses físicos, emocionales y espirituales de las personas.

Fuente del texto: Erich Fromm; papaesraro.com
Photo by Matt Nelson on unspalsh.com

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